Las lluvias intensas registradas recientemente en distintas zonas de Andalucía han vuelto a poner de actualidad un tema clave para la gestión del agua: el papel de los acuíferos. Aunque la atención mediática suele centrarse en embalses, ríos o inundaciones visibles, gran parte del impacto hidrológico real sucede bajo tierra, donde el agua infiltrada recarga los sistemas subterráneos que abastecen agricultura, industria y consumo humano.
Impacto en el agua subterránea: lo que ocurre bajo nuestros pies
Agua subterránea – Buscar Agua Subterránea
En algunos puntos de Andalucía se han acumulado precipitaciones excepcionales en pocas semanas, alcanzando valores que superan ampliamente los registros habituales. Estos episodios han contribuido a elevar el nivel freático y favorecer la recuperación de reservas de aguas subterráneas que venían sufriendo estrés hídrico tras años de sequía. En áreas agrícolas costeras, por ejemplo, esta recarga puede resultar especialmente beneficiosa porque ayuda a frenar procesos de intrusión salina derivados de la sobreexplotación del acuífero.
Sin embargo, la relación entre lluvia y disponibilidad de agua subterránea no es inmediata ni lineal. La recarga efectiva depende de factores como la litología, la pendiente del terreno, la cobertura vegetal o la intensidad del episodio de precipitación. Cuando las lluvias son muy torrenciales, una parte importante del agua se pierde por escorrentía superficial y no llega a infiltrarse. Solo cuando el suelo permite la percolación progresiva y sostenida se produce una recarga significativa del sistema acuífero.

En casos extremos, incluso pueden aparecer efectos contrarios. En zonas kársticas con elevada permeabilidad, lluvias muy intensas pueden saturar completamente el subsuelo y provocar afloramientos de agua desde grietas o cavidades, generando inundaciones desde abajo o inestabilidad del terreno. Estos fenómenos ilustran que el acuífero no es un depósito estático, sino un sistema dinámico conectado con el ciclo hidrológico superficial.
Conviene recordar, además, que la mejora puntual de las reservas de agua subterránea no elimina los problemas estructurales de gestión del agua. En muchas regiones mediterráneas persiste un desequilibrio entre demanda y disponibilidad que hace que los periodos húmedos sean solo una tregua temporal. La planificación hidrogeológica y el control de extracciones siguen siendo esenciales para asegurar la sostenibilidad a largo plazo.
En resumen, los episodios de lluvia recientes en Andalucía representan una oportunidad para la recuperación parcial de los acuíferos, pero también evidencian la complejidad de los procesos de recarga. Comprender cómo responde el subsuelo a estos eventos es fundamental para la búsqueda y gestión eficiente de agua subterránea, así como para anticipar riesgos geotécnicos o hidrológicos asociados a la saturación del terreno.



